Que una orquídea pierda sus flores no es el final, es una pausa. La planta entra en una etapa de descanso para reunir energía y, con los cuidados correctos, volverá a regalarte una nueva floración.
Qué hacer con la vara floral
Cuando la última flor caiga, observa el tallo. Si sigue verde, corta justo por encima de un nudo sano (esos pequeños bultos a lo largo de la vara): desde ahí puede brotar una nueva ramificación. Si el tallo se secó y tomó un color marrón, córtalo desde la base.
El truco de la temperatura
Las phalaenopsis suelen necesitar un pequeño estímulo para volver a florecer: una diferencia de unos grados entre el día y la noche. Acercarla a una ventana durante el otoño, donde las noches son más frescas, suele activar una nueva vara.
Paciencia y constancia
Mantén la luz brillante e indirecta, el riego semanal y un ambiente estable. La floración puede tardar algunas semanas o un par de meses en aparecer; cuando veas asomar un nuevo brote, sabrás que lo lograste.
Con paciencia y estos cuidados, tu orquídea volverá a florecer temporada tras temporada.


