Más orquídeas mueren por exceso de agua que por falta de ella. Sus raíces necesitan oxígeno, y cuando quedan encharcadas se pudren. La buena noticia: regar bien es sencillo una vez que entiendes el principio.
Cada cuánto regar
Como regla general, una vez por semana es suficiente. En verano o en climas cálidos puede ser cada 5 días; en invierno, cada 10 o más. En lugar de seguir el calendario al pie de la letra, observa las raíces: si están verdes, hay humedad; si están plateadas o grises, es momento de regar.
La mejor forma de hacerlo
Riega por la mañana para que la planta se seque durante el día. Deja correr el agua por el sustrato durante unos segundos y permite que drene por completo; nunca dejes la maceta sobre un plato con agua estancada. El agua a temperatura ambiente es la ideal.
Señales de alerta
Hojas blandas y arrugadas pueden indicar tanto falta como exceso de riego: revisa siempre las raíces para saber cuál es. Unas raíces firmes y verdes son la mejor prueba de que vas por buen camino.
Riega con intención, deja secar entre riegos y tu orquídea te lo agradecerá con raíces fuertes y flores duraderas.


